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Nueve Cartas a Berta

 

nueve cartas a berta

Nueve cartas a berta.

 

En los años cincuenta se dieron cita en Salamanca dos generaciones de cineastas españoles: aquellos

con cierta experiencia y conocidos dentro de la industria (Berlanga, Bardem) y otros que acababan, como quien dice, de salir del cascarón. Estos últimos, formaban la primera promoción del Instituto de Investigaciones y Experiencias cinematográficas y representaban ese aire fresco y prometedor del cine español futuro. Juntos mantuvieron una serie de conversaciones acerca del rumbo que debía de tomar la cinematografía en el país. Eran momentos de aparente apertura. José María García Escudero sería quien desde las instancias políticas les daría esta oportunidad para regenerar el panorama fílmico y cultural. De esta experiencia saldrían películas de por entonces directores noveles como Saura, Summers, Borau, Camus o Picazo: “La tía Tula”, “La caza” o “Del rosa al amarillo” son solo algunos ejemplos. En este sentido, existe un documental bien interesante dirigido por Chema de la Peña y que lleva por título “De Salamanca a ninguna parte”, en el que se aborda esta etapa que se denominó del “nuevo cine español”.


Uno de estos jovencitos por entonces desconocidos fue Basilio Martín Patino. Su presentación en sociedad, tras una serie de cortometrajes, fue “Nueve cartas a Berta”. Como dato curioso, Patino nació en Salamanca y cursó allí la carrera de Filosofía y Letras. Patino venía de una familia conservadora pero sus inquietudes políticas eran ciertamente contrarias. De hecho, se ha destacado siempre por su militancia política de corte progresista desde el cine. Para muestra, un botón: A sus ochenta años, se encuentra trabajando en un documental sobre el fenómeno del15 M.

Nueve cartas a Berta” es uno de sus escasos ejemplos en el terreno de la ficción (Patino es toda una eminencia dentro del formato documental con cintas como “Queridísimos verdugos”, “Caudillo” o “Canciones para después de una guerra”). En esta película de 1964 se aprecia un contenido no tan subterráneo de denuncia al momento actual por el que estaba pasando España. El protagonista, Lorenzo, parece el alter ego de Patino. Estudiante de Filosofía y Letras en Salamanca, sus inquietudes intelectuales le v

an haciendo consciente del mundo tan oscuro y a la vez hermoso en el que se encuentra. Por un lado, Salamanca, llena de tradición cultural y de Historia. Por otro, la monotonía del lugar, las ansias por salir de allí, de conocer otros países. Lorenzo se encuentra enamorado de Berta, una muchacha también española pero que vive actualmente en el extranjero ya que su padre es profesor exiliado. Él comienza a escribirla cartas, a conformar una correspondencia en la que se desahoga con absoluta sinceridad. Patino siempre tuvo problemas con la censura, pero curiosamente esta película acabó proyectándose llegando incluso a prolongar su vida en cartelera un buen tiempo, para sorpresa del propio director. Es una película que, a pesar de todo lo contado, rezuma tranquilidad y sosiego. El espectador se contagia de todo esto y llega, no se sabe por qué medios, a la conclusión de que se encuentra ante algo que solo puede describir con palabras tan en desuso como “bello” o “hermoso”. El tratamiento estético resulta casi hipnótico, nos captura como la cámara fotográfica de Lorenzo. Cada instante se convierte en instantánea.


La banda sonora de Carmelo Bernaola (conocido, entre otras cosas, por ser el autor de la música de “Verano Azul”) es un claro ejemplo de que contemporaneidad y raíces clásicas pueden ir perfectamente de la mano. Su carrera comenzaría como la de tantos otros en aquella época: Emilio Gutiérrez Caba, por ejemplo, que hizo de Lorenzo y actuó junto a otros actores ya reconocibles como Mary Carrillo.

A pesar de que Patino no es precisamente un director comercial, “Nueve Cartas a Berta” es hoy todo un clásico.

 

 
 

 

 

Fuente imagen:http://www.laquincena.es/noticias/madrid/2012022423041/basilio-martin-patino-lluis-minarro-protagonistas-cineteca-madrid-marzo

 

 

 

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