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Ninotchka

Ninotchka

Ninotchka.

 

Finales de los años treinta. La Metro Goldwyn Mayer anunciaba a bombo y platillo estas dos palabras: “¡Garbo ríe!” Hace unos pocos años, una frase parecida rezaba de la siguiente manera en las carteleras: “¡Garbo habla!” En este caso, el advenimiento del cine sonoro había propiciado el marketing. En el caso que nos ocupa, Garbo no solo aparecía en una película sonora, sino que además protagonizaba su primera comedia. Tuvo un padrino de lujo: ni más ni menos que Ernst Lubitsch. Una figura como la de la Garbo no podía aspirar a menos. Ya por entonces era todo un icono del séptimo arte. Su extraña belleza sigue hoy en día fascinando. De icono pasó, con su prematura retirada del cine, a encumbrarse en toda una leyenda. Nadie podía esperar que esta fuese su penúltima película. Un mito del cine se iba mientras llegaba otro: Billy Wilder. Nadie podía imaginar por entonces, que uno de los guionistas de Ninotchka acabaría convirtiéndose en el autor de comedias como “Con faldas y a lo loco” o “El apartamento”. Wilder admiraba a Lubitsch, de hecho era su maestro en el sentido más literal de la palabra. Nunca sabremos cuánto hay de Lubitsch en Wilder o cuanto de Wilder en “Ninotchka”.

Ninotchka” tiene en común con el “Un, dos, tres” de Wilder la parodia política. En el caso de “Un, dos, tres”, la crítica se produce con la confrontación entre el comunismo alemán y el capitalismo americano. En Ninotchka, entran en juego el París frívolo y la Rusia comunista. Ninotchka, o sea, Greta Garbo, es una hija de papá Stalin a la que se le encomienda una misión: ir a París para vigilar los comportamientos extraños de tres de sus camaradas. Estos, llegaron a la capital francesa con el fin de vender unas joyas confiscadas al anterior régimen de los zares. Con lo que no cuenta Ninotchka es con enamorarse de un parisino. Lubitsch plantea, como siempre, una historia de amor. En este caso la pareja parece imposible, pues cada uno tiene una forma de ver el mundo opuesta. ¿Cómo conseguir el milagro? ¿Cómo conseguir que Rusia se rinda a los encantos del mundo occidental? ¡He aquí la magia de la comedia clásica americana, que puede con todo!

 

 

 

Fuente imagen:http://tartarugamxica.blogspot.com.es/2012/02/una-mujer-para-dos-ninotchka.html

 

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