«

»

“Los Pasos Dobles” de Isaki Lacuesta

los pasos dobles

 

Ganadora de la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián del pasado año 2011, este filme de Isaki Lacuesta es una demostración palpable de que otro cine español es posible. Un cine innovador, arriesgado, que propone nuevos caminos en la exploración fílmica. Su director ya nos tiene acostumbrados a este giro de timón tan novedoso (“La leyenda del tiempo”, “Los condenados”, “Las variaciones Marker”) y es, junto a otros como José Luis Guerín o Pedro Aguilera, una las promesas de ese cine español cuyo circuito comercial es todavía tan limitado.

Lacuesta nos habla de  François Augiéras, un pintor y escritor del pasado siglo que decidió decorar las paredes de un bunker en mitad del desierto africano para después sepultarlo todo con el fin de que nadie lo descubriera. A partir de esta historia, la película nos cuenta la historia de una serie de personajes que deciden ir en la busca de esta obra de arte perdida (o escondida, mejor dicho). Lo interesante de todo esto se encuentra en cómo la película se centra más en la búsqueda del “tesoro” que en el hallazgo del mismo. Cómo el espectador se siente inmerso en esta aventura y cómo el director juega con él aprovechando dicha baza. Lacuesta, en su afán por novelizar la realidad dotándola de falsa (aunque creíble) veracidad, rompe con las normas argumentales, Con el clásico hilo narrativo. No le importa que en realidad no ocurra nada de lo que el espectador espera, busca.

El filme cuenta con la participación de Miquel Barceló (o, más bien, Barceló dejó que le filmasen simple y llanamente). Podemos verle en su retiro pictórico, realizando toda suerte de experimentos pictóricos. Barceló fue en realidad el culpable de toda esta historia. Él le habló a Lacuesta de la legendaria historia de Augiéras. Al cineasta le interesó seguramente el elemento mágico de la biografía de este personaje casi fantasmal. Tanto Augiéras como Barceló y Lacuesta nos hablan a la vez del aspecto “esencial y originario” del arte cuando este no era considerado como tal. No se trata de poner en valor unos frescos pintados por un hombre al que no le importó enterrarlos. Es hablar del aspecto lúdico, simbólico y mágico que el arte pictórico tuvo desde sus inicios, allá en las cavernas. El por qué se pintaba y qué encerraban esos “dibujos”. Esa necesidad interior del hombre por expresarse, por comunicarse no verbalmente, por “representar”, por entrar en contacto con lo sobrenatural. Todos estos asuntos, esenciales en la cultura, en la historia de la humanidad, elementos trascendentales para el ser humano, se encuentran expresados en el filme de una forma muy particular. ¿Cómo?: Con un gran sentido del humor.

 

 

 

 

Fuente de la foto:http://juventudenmarcha.wordpress.com/tag/los-pasos-dobles/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *