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En la vida todo es verdad y todo mentira

en la vida todo es verdad y todo mentira

 

En la vida todo es verdad y todo mentira.

 

La Compañía Nacional de Teatro Clásico ha traído esta primavera al Teatro Pavón una obra prácticamente desconocida de Calderón de la Barca. Bajo la dirección de Ernesto Caballero (director del Centro Dramático Nacional), “En esta vida todo es verdad y todo mentira” no propone de nuevo un juego Calderoniano muy de “la Vida es sueño”. ¿Qué hay de cierto y qué hay de incierto en esta vida? Como Segismundo, los personajes de esta historia se preguntan qué es real y qué soñado. Un recurso planteado en el teatro barroco aprovechando la relación entre “lo representado” teatral de “lo vivido” fuera de las tablas. Cómo ambas cosas se funden para dar ilusión de verdad en la dramaturgia.

Focas, emperador de Constantinopla, ha derrotado a su rival Mauricio, su predecesor, dándole muerte. Ahora, tras larga ausencia, regresa a Trinaclia para reencontrarse con un hijo que tuvo en la selva y abandonó a su suerte. Este hijo, junto con el de Mauricio, fueron criados juntos por Astolfo. Cuando Focas los encuentra, comienza la parte filosófica. Astolfo no quiere decirle a Focas cual de los dos jóvenes es su hijo para evitar la muerte del otro, el hijo de Mauricio.

Respecto a la puesta en escena, destacar asuntos clave como la escenografía y el vestuario. Ambas son tratadas de forma muy peculiar, tratando de mantener el equilibrio entre la época de la obra y la contemporaneidad en que está siendo representada. La apuesta inteligente basada en emplear elementos modernos y antiguos se escuda en los momentos oníricos del drama, aquellos que pertenecen a lo imaginado, soñado (esto es, al mundo de las apariencias). Así, representando escenarios irreales que no pertenecen a ninguna época se logra un resultado vistoso e interesante (la llegada al Alcázar, por ejemplo). El personaje del mago es quien juega con lo fantástico y lo real. Es una especie de deux ex machina que hace y deshace a su antojo, confundiendo a los humanos. Cuando los personajes se hallan en situaciones normales, visten trajes de piel animal (lo que nos remite ineludiblemente a una situación salvaje y ancestral y nos sitúa en la situación tan deshumanizada a veces en que se encuentran los personajes.

Otra característica de la representación son los momentos musicales tan perfectamente cuidados.

Destacar la interpretación de Ramón Barea en su papel de Focas. Actor eminentemente secundario, Barea representa la importancia de todos esos actores de los que apenas nos percatamos pero que sostienen con su peso los momentos decisivos de toda obra.

 

 

 

Fuente imagen: http://www.abc.es/20120115/cultura/abcp-ernesto-caballero-rescata-baul-20120115.html

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