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El Topo

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El Topo.

 

Aviso para quienes esperen encontrar en estas líneas una crítica del film de Jodorowsky: ya pueden dejar de leer.

Con un título original imposible de traducir al castellano, “Tinker Tailor Soldier Spy” es la octava película inspirada en un libro de John le Carré. Su director Tomas Alfredson, que ya en el 2008 había recibido el beneplácito de público y crítica con su film “Déjame entrar”, se enfrenta a un film rodeado de garantías: novela exitosa, reputados actores, banda sonora compuesta por Alberto Iglesias (ese español que siempre intenta ganar un óscar y que ya tuvo experiencia musicalizando a Le Carré con “El Jardinero fiel”)… ¿El resultado? Un film en el que impera lo hermético como potente elemento de intriga, de suspense. Como en todo buen film de espías que se precie, los personajes esconden su identidad en el tablero de juego no solo entre ellos sino hacia el espectador. Lo endiabladamente enrevesado de esas tramas que cada vez se van magnificando más y más hasta explotar al final de la historia es otro de los atractivos del espectáculo. Por otro lado, eso que se considera atractivo, en muchos casos puede crear en quien ve el film una pesada carga que le mantiene confuso e incluso irritado durante la proyección. En “El topo”, da la sensación de que la historia se hincha en demasía generando incluso pistas falsas o elementos que no conducen a ninguna parte quedándose sin resolver. El final, en este sentido, genera soluciones y problemas. Y, con todo ¿no resulta ya de por sí desconcertante la canción final de la película, una versión de “La Mer” de Trenet interpretada ni más ni menos que por nuestro cantante internacional Julio Iglesias?

Gary Oldman, ese hombre que, como Alberto Iglesias, lleva toda la vida luchando por un sueño (en este caso, actuar sin máscara ni caracterización de atrezzo), interpreta al agente Smiley, un perro viejo del Servicio Secreto Británico. Nos encontramos en los años setenta, en mitad de la Guerra Fría (a la que era tan aficionado John Le Carré en sus ficciones). Se descubre que hay un traidor infiltrado en las filas y se llama a Oldman-Smiley para solucionar el conflicto. Oldman tiene de compañeros sospechosos de traición a actores como Colin Firth o Toby Jones (uno de los Truman Capote cinematográficos). John Hurt, otro peso pesado del celuloide, completa mi círculo selecto de estrellas para “El topo”. En cuanto a la fotografía, “El topo” puede presumir de ser un ejercicio bien correcto aunque, por ese mismo lado, nada atrevido. Sus planos arriesgan bien poco, manteniendo la cámara perfectamente colocada en cada uno de los momentos. Y en cuanto a la banda sonora, inconfundiblemente una composición de Alberto Iglesias. Su música resulta bien original (ha marcado un estilo, una personalidad) pero acaba resultando bien parecida a las otras anteriores compuestas.

 

Fuente imagen:http://www.underdogs.es/el-topo-thomas-alfreson/

 

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