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El Desprecio (Jean-Luc Godard 1963)

El Desprecio (Jean-Luc Godard 1963)El Desprecio (Jean-Luc Godard 1963)

Parte 2

…El personaje interpretado por Piccoli, es un escritor que ansía ser dramaturgo pero que la necesidad económica le obliga a convertirse en guionista. Un productor americano le ofrece escribir una adaptación de “la Odisea” para que la dirija Fritz Lang.  Picolli vive con Bardott, una mecanógrafa que abandonó su oficio para vivir con él. Ahora, parece que, como Ulises, Piccoli se encuentra en un viaje en el que su Penélope puede volver a él o abandonarle, mientras le espera, ajena a su periplo. Según el personaje de Piccoli, Ulises se ha cansado de Penélope y ha pretextado un viaje con el fin de apartarse de ella durante un tiempo. Él confía en la fidelidad de ella y permite que otros hombres la pretendan. Pero, con lo que no cuenta Ulises, es que Penélope quizá se haya también cansado.

Fritz Lang no está de acuerdo en hacer la película que quiere el productor, y le torea. Sus años de prestigio y su experiencia personal en asuntos comerciales le han hecho perro viejo y se lo puede permitir. Lang pudo representar para los cineastas jóvenes todo un ejemplo de supervivencia. Tras huir de Goebbels y del nazismo en general, reemprende su carrera en el extranjero, como ese pez fuera del agua que ansía respirar aún sin sus branquias. Su epopeya resulta también digna de mención. El desafío de Lang es quizá el desafío de Godard. Por los ojos languianos transitan una serie de imágenes que el director alemán nunca habría realizado. Su mirada limpia, oteando nuevos horizontes cinematográficos, es la misma que la de esa voz en off capaz no solo de narrar una película sino de narrar incluso los propios títulos de crédito, como vemos al principio. Mientras van saliendo de la boca del “creador omnipotente” nombres de actores, de operadores, y otras personas involucradas en el rodaje, vemos en imagen cómo se rueda una de las escenas del film.

Esa especie de dios profano que es Godard, es capaz de jugar incluso con la banda sonora del film. Y cuando hablo de “banda sonora”, no solo me refiero a la música, sino también al sonido ambiental. Uno y otro son interrumpidos y reanudados al antojo del montador, estableciendo un juego bien interesante (y que podemos ver en otros filmes de Godard como “Una mujer es una mujer”).

El desprecio” se encuentra repleta de sugerencias que siguen inquietando a quien la ve, provocando cierta reflexión no solo sobre las imágenes sino sobre los sonidos. Tanto Ulises mirando a su regreso la tierra que dejó, como aquellas estatuas que, en sus miradas policromadas de vivo color aparentan observar a pesar de su frialdad, son vivos ejemplos de esa meditación que el cineasta deja al albur del espectador, esos espacios de descanso en los que se reconforta mientras trata de asimilar lo que acaba de dejar atrás (y lo que se prepara a recibir en un futuro).

 

Fuente imagen:http://www.citizenpoulpe.com/le-mepris-jean-luc-godard/

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