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El árbol de la vida

el arbol de la vidaEl árbol de la vida.

 

El último film de Terence Malick ha traído cola. Y es que, “The tree of life” no es precisamente una película que pueda digerirse fácilmente en las carteleras oficiales. “El árbol de la vida” tiene en común con “2001, una odisea en el espacio” la necesidad por parte de sus autores de poner en imágenes aquello que desean sin necesidad de extenderse en explicaciones. Los especuladores tiene aquí un terreno bastante rico para sus conjeturas, pero saben que siempre encontrarán la sonrisa de Buñuel que tolera todo tipo de interpretaciones pero que nunca se cansa de decir que “lo que hay es lo que hay y no hay por qué darle tantas vueltas”.

En “El árbol de la vida” podemos encontrar relaciones incluso con el videoarte. Nos encontramos ante una “sinfonía de imágenes” cuya partitura pretende presentarse como codificada por sus propios símbolos (esto es, por sus notas, que deambulan por su pentagrama concreto).

¿De qué trata “El árbol de la vida”? Vayamos al propio título. Este, nos remite fácilmente a uno de los símbolos cabalísticos más importantes del judaísmo. El “árbol”, por sus ramas, se divide en diferentes caminos por los que se trata de llegar a la comprensión de la Creación del Mundo, originado por Dios.

Malick traza una serie de senderos, juega con el espectador conduciéndole a lugares de los cuales luego le sacará. Propone una cosa tras otra sin establecer nexos entre ellas. Divide su film en varias historias o formas de contar. Es indudable que hay un peso importante de lo espiritual ligado con el concepto de “árbol de la vida” original, pero también hay otras propuestas o interpretaciones. El tratamiento que da en cuanto a estética podemos relacionarlo también con Tarkovski.

La partitura de “El árbol de la vida”, aunque tenga un autor oficial (Alexandre Desplat) se encuentra cargada de momentos musicales bien reconocibles por el público melómano. Malick habla a través de esas sugerentes voces en off acompañadas por Mahler, Smetana o Respighi, sonando con la misma fuerza que Bach, Pergolesi e incluso Ravel en Tarkovski.

Brad Pitt se ha encargado de producir la película además de interpretarla. Otro de los actores, Sean Penn, salió un tanto disgustado con el director tras ver el tratamiento que le había dado a su personaje tras el montaje. No es difícil imaginar que Malick hubiese concebido algo bien distinto a la hora de poner en imágenes el texto del guión. Incluso es probable que rodase más de lo debido y, a la hora de cortar y pegar diese un nuevo giro a la idea original.

Malick consigue hacer de un cine “especial” un espectáculo para todos (aunque luego vengan las reclamaciones). En este sentido, habrá que esperar a la hora de hacer apuestas. ¿Cómo sobrevivirá el filme con el paso del tiempo?

 

 

 

Fuente imagen:http://screencrave.com/2011-03-23/terrence-malicks-tree-of-life-cannes-bound/

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